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En la cultura rural de Ruanda, la música, el canto y el baile no son solo formas de entretenimiento, sino el tejido conectivo de la vida comunitaria.
Celebrar las buenas noticias (ya sea una cosecha exitosa, un nacimiento, una boda o la resolución de un conflicto) mediante el ritmo de las palmas y el canto es una práctica profundamente arraigada.
¿Cómo se manifiesta esta tradición?
En las zonas rurales, donde quizás no siempre hay instrumentos musicales a mano, el cuerpo se convierte en el instrumento principal. Las palmas no se usan solo para aplaudir al final de un acto, sino como base percusiva rítmica que guía a los cantantes y bailarines. Es común ver a un grupo de personas rodeando a los celebrantes, marcando un compás constante y complejo con las manos.
Las celebraciones suelen seguir un patrón de "llamada y respuesta". Un líder inicia un verso relatando la buena noticia o alabando las virtudes de los presentes, y la comunidad responde al unísono con un estribillo, siempre acompañado por el movimiento corporal.
¿Por qué es tan importante?
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Cohesión social: En Ruanda, la alegría no se vive de forma individual, sino colectiva. Si un vecino recibe una buena noticia, toda la colina (umusozi) lo celebra.
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Transmisión oral: Muchas de las canciones cuentan historias de la comunidad, manteniendo viva la historia local mientras se festeja el presente.
Esta introducción es para explicar el comportamiento de las personas que al recibir la buena noticia comenzaron a cantar y bailar dando las palmas de forma rítmica, tal como se puede ver en el vídeo.
Hace dos semanas, Jose Manuel nos llamó desde Ruanda. Estaba allí con Sor Clementine, viendo sobre el terreno lo bien que funcionaba nuestra ayuda. Él traía artesanía y necesitaba darle salida. Ahí apareció otro eslabón fundamental: Marcelino, párroco de La Milagrosa de Gijón, se volcó con tal entusiasmo que recaudamos 1.022,45€.
La cadena siguió sumando: Jose Manuel redondeó la cifra hasta los 1.200€, convirtiendo vuestro esfuerzo en 2.000.000 de francos ruandeses. Y en todo este proceso, la colaboración de Macu, Manolita y Esperanza, junto con Araceli ha sido otro apoyo constante.
Pero el eslabón más importante, el que cierra el círculo y permite que esas mujeres bailen hoy, sois vosotros. Habéis demostrado que cuando nos unimos, conseguimos objetivos que de forma individual serían imposibles. Formáis parte de esta cadena y sois la prueba de que, de verdad, juntos ayudamos más.
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En los proyectos de cooperación para ejecutar en 2026 recibidos destacan dos conclusiones preocupantes:
1. Aumento y Expansión de las Necesidades
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Récord de Proyectos: En más de 20 años de actividad, este año se han recibido 13 proyectos, superando el máximo anterior de 5 o 6.
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Nuevos Países: La necesidad se ha extendido a nuevos escenarios geográficos, incluyendo países como Vietnam, Filipinas, Perú, Chile y Camerún, además de Ruanda, Uganda, Benín, y Guatemala.
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Conclusión: Este aumento y expansión geográfica indica que hay más carencias y necesidades que en años anteriores.
2. El Índice de Desarrollo Humano (IDH)
Es el indicador estándar del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) para medir el progreso (de 0, desarrollo nulo a 1, desarrollo máximo) basándose en la esperanza de vida, la educación y el nivel de vida digno. Sin embargo, este índice es un promedio que puede ocultar la realidad de cómo se reparten esos beneficios entre la población. Por ello, es crucial incorporar al análisis el IDH-D (Índice ajustado por Desigualdad), el cual descuenta del valor original las desigualdades existentes.
Al aplicar el IDH-D a los países de los que tenemos datos para los proyectos de este año, las conclusiones son aún más alarmantes:
El espejismo del promedio: Mientras que el IDH medio nominal de estos países se sitúa en 0,640 (Desarrollo Medio), al ajustar por la desigualdad, el valor real desciende drásticamente a 0,490. Esto supone una pérdida total del 23,6% en el desarrollo humano debido a la injusta distribución de la riqueza y los servicios. En la práctica, el conjunto de estos países cae de un nivel Medio a un nivel de Desarrollo Bajo (inferior a 0,500).
Justificación en los países de "renta alta": El análisis del IDH-D explica por qué países como Chile o Perú siguen necesitando cooperación. Aunque Chile presenta un IDH alto de 0,860, pierde un 18,1% de su desarrollo por desigualdad, bajando a 0,704. Perú sufre una caída aún mayor (21,4%), descendiendo a 0,607. Esto confirma que, a pesar de sus cifras macroeconómicas, existen grandes brechas sociales que dejan a una parte significativa de su población en situación de vulnerabilidad.
La gravedad en los países más pobres: En los países con menor desarrollo, la desigualdad agrava una situación ya de por sí crítica. Destaca el caso de Benín, que pierde un 40,7% de su desarrollo, quedándose en un precario 0,309. Guatemala, pese a tener un IDH medio de 0,630, sufre una pérdida del 28,1%, cayendo a un nivel de 0,453 (desarrollo bajo).
En resumen, el factor de corrección del IDH-D nos revela que el bienestar real de las personas es muy inferior al que sugieren las cifras generales. La pérdida media de casi una cuarta parte del desarrollo (23,6%) confirma que la desigualdad es un motor de pobreza multidimensional en todos estos escenarios, validando la urgencia de los proyectos de cooperación presentados.
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Sembrando Esperanza, Cosechando Dignidad
Ya en un nuevo año, presentamos los proyectos de cooperación que desarrollaremos durante 2026 con una mirada evangélica y una profunda convicción en la dignidad de cada ser humano. El Evangelio nos impulsa a ser sembradores de esperanza en medio de las realidades más duras de nuestro mundo: el hambre, la falta de oportunidades, la exclusión y la soledad.
Jesús nos recuerda que todo lo que hacemos por “uno de estos mis hermanos más pequeños”, lo hacemos por Él. Esta verdad ilumina nuestro compromiso y orienta nuestras acciones.
Hambre de pan, hambre de dignidad
Millones de personas, especialmente en países del llamado Tercer Mundo, sufren déficit alimentario crónico. El hambre no es solo una carencia física, sino una herida a la dignidad humana. A la luz del Evangelio, recordamos que Jesús alimentó a las multitudes (Mc 6,30-44) no solo por compasión, sino para mostrar que Dios quiere vida plena para todos.
Nuestros proyectos en este ámbito se centrarán en:
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Programas de seguridad alimentaria comunitaria.
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Desarrollo sostenible con formación técnica en agricultura y profesiones que en este momento tienen demanda.
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Redes de distribución local que fortalezcan la soberanía alimentaria.
Las madres solteras, los niños abandonados y los ancianos sin apoyo son los rostros más frágiles de nuestras sociedades. El Evangelio nos invita a ver en ellos el rostro de Cristo crucificado, que se identifica con los marginados y olvidados.
El Reino de Dios como horizonte
Nuestros proyectos no son simples respuestas técnicas: son signos del Reino de Dios que ya está entre nosotros (Lc 17,21). Son semillas de esperanza que brotan cuando se escucha el clamor del pobre y se actúa desde el amor.
Invitamos a todas las personas de buena voluntad a sumarse a esta misión. No traemos soluciones desde fuera: caminamos con las comunidades, escuchamos sus voces, tejemos juntos un futuro distinto.
Como Iglesia y como humanidad, estamos llamados a construir un mundo donde nadie quede fuera, donde cada vida cuente, donde la justicia y la paz abracen a todos. Que el Evangelio siga siendo nuestra luz en este camino de cooperación fraterna.
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La guerra en Ucrania ha tenido consecuencias globales, y en el Centro Médico Social (CMS) Biryogo, en Kigali (Ruanda), ha agravado la situación de miles de personas vulnerables, especialmente después del COVID-19.

Una guerra siempre es una tragedia humana, y la guerra en Ucrania no es una excepción a esta regla. Las repercusiones del conflicto en curso han ampliado el sufrimiento humano. La guerra, tras dos años de lucha contra el COVID-19, ha exacerbado una crisis en todas sus dimensiones —sanitaria, social y económica— en el Centro Médico Social de Biryogo (en lo sucesivo CMS) debido al aumento del costo de vida nunca antes visto. La economía del CMS Biryogo se ha mantenido con dificultad debido al aumento de los precios de los bienes alimentarios y energéticos.
La situación se ha vuelto aún más grave para los pobres que reciben créditos financiados por el gobierno de Pamplona en el CMS Biryogo para realizar pequeños negocios dentro del programa de crédito desarrollado por el Centro Nutricional.
268 familias reciben préstamos para emprender pequeños negocios comerciales con el fin de ayudarlas a obtener ingresos y un mínimo de recursos.
Este préstamo está destinado a familias cuyos hijos han sido inscritos regularmente en los servicios de rehabilitación nutricional para prevenir recaídas en la malnutrición. Nuestra experiencia muestra que los padres (en su mayoría mujeres sin marido) que han recibido el crédito cambian su modo de vida, y que las madres se sienten autónomas en su responsabilidad de criar a sus hijos; otras se sienten menos dependientes de sus esposos. Es una forma de colaboración entre marido y mujer. El hecho de que contribuyan a la economía familiar les otorga mayor autonomía y autoestima.
En el seguimiento y evaluación mensual con estas personas mencionadas anteriormente, hemos constatado una disminución muy notable de su capital debido al aumento de los precios de los alimentos.
Algunos han sido incapaces de devolver el préstamo para poder solicitar otro, cuando antes de la guerra podían devolverlo utilizando parte del dinero de la venta, su actividad les permitía ganar más de lo que ganan ahora, que necesitan un gran capital sin obtener ningún beneficio. Por esta razón, se ha aumentado la previsión presupuestaria del programa de crédito del CMS Biryogo. También ha habido un retraso en disponer de un pequeño fondo en su caja de ayuda mutua dentro de su contexto social.
Los adultos desnutridos que viven con VIH/SIDA han aumentado de 500 a 753, y los niños con retraso del crecimiento han pasado de 250 a 306.
La disminución de la producción agrícola ha tenido un impacto en los precios al consumidor. Nuestro centro también ha sido afectado por estas consecuencias. Si el conflicto se prolonga, podría causar aún más el aumento de los precios de los alimentos y otras necesidades esenciales, incluidos los cuidados médicos, lo cual es muy preocupante.
Este año, el número de adultos desnutridos rehabilitados en la casa Dusangire (Compartamos), gestionada por el CMS Biryogo, ha pasado de 233 a 254. El aumento del precio del gas para la preparación de sus alimentos es un gran problema, ya que los altos precios de la energía —de la cual Rusia es un importante exportador— también han provocado un aumento en el costo de vida y de transporte, lo cual representa un aumento mucho mayor que el de los precios agrícolas, al multiplicarse por cinco el precio del gas.
Ruanda, en particular, ha experimentado una perturbación económica debido a la guerra de Rusia contra Ucrania, con un aumento de más del 30% en los precios existentes, sin un aumento correspondiente en la producción propia, lo que lleva a la población vulnerable a una vida aún más miserable.
Precios de los productos alimenticios básicos:
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1 kg de frijoles pasó de entre 650 y 800 francos ruandeses a 1500, según la calidad
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1 kg de plátano subió a entre 300 y 650
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1 kg de papas pasó de 200 a 400, y de 350 a 700 francos ruandeses
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Productos como camote, yuca y verduras, que no se venden por kilo sino por montones, duplicaron o triplicaron su precio
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El azúcar pasó de 1000 a 2000 francos ruandeses
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El arroz de 800 a 1800
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Y otros productos de consumo básico, tanto locales como importados, también aumentaron de precio
En consecuencia, todos estos factores han provocado muchas carencias en todos los sectores, especialmente en los más sensibles como: salud, malnutrición, educación, desempleo, hambruna, disminución económica, infraestructura, caída de la producción agrícola y animal, paralización de inversiones y proyectos, entre otros.
Rusia y Ucrania, consideradas como los “graneros del mundo”, han visto cómo la guerra representa una grave amenaza para la seguridad alimentaria. Las principales víctimas de la ruptura de las cadenas de suministro son los pobres, especialmente en los países más dependientes de las importaciones de productos alimentarios. El Centro Médico Social Biryogo también ha sufrido estas consecuencias, razón por la cual informamos que hay muchas personas que padecen hambre debido al aumento de los precios de los alimentos.
NYIRANZEYIMANA Marie Pélagie
Titular del Centro Médico Social Biryogo
Kigali, Ruanda
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Este año, el trabajo que me propusieron realizar las Hermanas Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y María en Rukara/Ruanda, fue hacer el voluntariado en el Centro Nutricional de Rukara durante tres meses. Todos los días el centro nutricional tiene una gran actividad, muy temprano, las mujeres acuden allí para trabajar en los campos, buscar la harina para sus hogares y también acuden con sus hijos para que se les realicen los seguimientos de control sanitario periódicos donde se pesan, miden para ver las tallas y se supervisan las vacunas de los niños.

Es así cómo se detectan muchos casos de desnutrición y es entonces cuando los niños deben quedarse en el centro durante unos meses para tratar la desnutrición y todos los problemas que de esta enfermedad se derivan.

Estos niños, cada uno con su historia, son un reclamo para reconocer el valor de la vida de cada uno de ellos y para que nosotros le pongamos un rostro concreto a la pobreza y sus consecuencias. Cada día, en la mañana, me preguntaba qué debía hacer con los niños, cómo entretenerlos, qué enseñarles, qué juegos y canciones preparar... pero sentía una desproporción e impotencia para poder trabajar ya que son muchas las necesidades.

El Centro Nutricional de Rukara está lleno de historias, de relaciones, de encuentros, de vidas reales de hombres, mujeres y niños, que las hermanas Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y María, conscientes de la profunda belleza de la existencia, tejen con amor, humildad y pobreza para reconocer a Cristo en este bello rincón de África y seguir "Salvando Almas".

María Aránzazu Gorostiza
Abril 2025